PELEONERA

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TAREA POLÍTICA
José Luís Santana Ochoa

La alcaldesa electa de Amlópolis, Griselda Martínez, regresó con la espada desenvainada de su viaje de placer a Cuba y Colombia, lanzando mandobles a diestra y siniestra, actitud y comportamiento rijosos compulsivos que la caracterizan. Si su jefe Andrés Manuel López Obrador declaró al país en bancarrota, ella se queja de que el próximo día 15 recibirá “una administración en crisis, sin dinero para cubrir las demandas de fin de año”. Sospecha que hay un desvío de recursos, pero al mismo tiempo se contradice al alegar que a escasos días de asumir la alcaldía de Manzanillo, “aún desconoce con claridad la situación financiera del municipio, porque la actual administración se ha negado a proporcionales la información contable”. La incongruencia en su máxima expresión. Desconoce pero afirma y sentencia. Sola se mata.

La ilustre señora, con total desconocimiento del estado que guarda la administración porteña, se aventura a sentenciar que está en crisis, sin dinero. Por lenguarica, asustó a los trabajadores del H. Ayuntamiento de Manzanillo con el petate de que no habrá suficiente cash para cubrirles los compromisos de fin de año, cuando debiera saber que los diez ayuntamientos del estado, unos más que otros, año con año se ven en aprietos para pagar el cien por ciento de los aguinaldos, teniendo que recurrir a la contratación de créditos a corto plazo que luego saldan con sus ingresos de los primeros meses del siguiente año.
Como no sabe no ve ni dimensiona, se ahoga en un vaso con agua. Por ello flamígera sentencia que si comprueba que existe un desvío de recursos va a pedir que se actúe en consecuencia porque no va a estar solapando esas cosas que no van con el triple mandamiento de su Mesías: “no robar, no mentir, no traicionar”. Nada de perdón ni olvido como AMLO ha venido ofreciendo.

La Amlover porteña aunque cobre la mitad de la mitad del salario nominal que le corresponde como presidente de Amlopolis, les saldrá muy cara a los manzanillenses tanto por su incompetencia a todas luces manifiesta, como porque se emparejará con creces gracias a los moches que sus socios de negocios en grande al amparo del poder municipal, que ya la tienen copada por cierto, le entregarán puntual y religiosamente por las proveedurías de todo tipo, contratos de obra e inversiones en áreas donde tendrá injerencia.

Los regidores “de los diferentes partidos políticos” que conforman el próximo cabildo y no entrarán como ella en el reparto de los consabidos moches, de pendejos aceptarán que sus sueldos y prestaciones les sean rebajados así haya sido uno de los compromisos que ella hizo en campaña, máxime que el mismo presidente de la República electo, Andrés Manuel López Obrador, en varias ocasiones ha establecido con claridad meridiana que una cosa son las promesas que se hacen para engatusar a los electores y otra, muy diferente, los hechos y acciones ya siendo gobierno.

Los ciudadanos saben por propia experiencia que los funcionarios baratos siempre les resultan muy caros, por ello los prefieren bien pagados, con sueldos y prestaciones justas, acordes a las responsabilidades que como sus mandatarios les confieren. Nada más pero tampoco nada menos. Cuando los sueldos bajos son el mejor argumento de advenedizos al poder, improvisados, como la viajera Griselda Martínez, quiere decir que la cosa pública municipal con ella a la cabeza viene de la tiznada, y peor se pondrá en los próximos tres años.

Nada personal en contra de la señora Martínez que dizque “tiene las faldas bien puestas porque parece que ha tomado la decisión de confrontar al grupo político de Virgilio Mendoza, Gabriela Benavides y Enrique García”, mucho menos a favor, pero nada bueno, sino todo lo contrario, le espera a la gente de todos los estratos sociales de Manzanillo con ella despachando como su alcaldesa fruto del tsunami AMLO que hizo salir a flote a personas como la morena Griselda,

EL ACABO

En el municipio de Tecomán también tendrán a un alcalde pa’ llorar porque Elías Lozano Ochoa desconoce el teje y maneje de la administración pública y privada, carece de experiencia directiva y oficio político, además de ser muy influenciable por quienes lo cultivan como un tal Serapio De Casas Miramontes. Igual que Griselda, trae armado su equipo con recomendados procedentes de la capital del estado porque juzgan que en sus respectivos municipios no hay gente capaz digna de ocupar cargos de primer nivel en sus futuras administraciones.

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