“NOVEDOSOS”

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Abelardo Ahumada

Aun cuando es una gran verdad que “nadie nace enseñado”, no deja de dar tristeza ver que personas ya maduritas no conocen siquiera el lugar donde nacieron o viven.
Y menciono lo anterior porque de conformidad con lo que algunos de los muchos candidatos a presidentes municipales y a diputados locales han expresado, resulta que no conocían los territorios municipales y los distritos por los que están compitiendo. Por lo que, forzados ahora por la necesidad de conseguir votos, apenas los están recorriendo y se están dando cuenta de lo que realmente hay, y de lo que realmente falta en todos ellos. Lo que significa que aun si pudieran recorrer la totalidad de los espacios que les corresponda representar o administrar, el conocimiento que alcanzarán a tener de los mismos será insuficiente, no sólo porque hoy están recorriendo esos ámbitos por primera vez, sino porque dada la premura de las campañas, lo hacen de manera superficial y rápida.

Si nos referimos únicamente a quienes sueñan convertirse en alcaldes, tendríamos que decirles que, más allá de la posibilidad de que puedan llegar a conocer la cabecera y las principales comunidades rurales que en sus municipios existen, también deberían tratar de conocer (y entender) algo de su geografía y de su historia, para que puedan tomar cabal nota de la situación socio-económica de cada una de esas comunidades, de sus circunstancias medioambientales, y de la problemática que en su conjunto enfrentan, a fin de meditar y proponer las soluciones más viables que se podrían aplicar en cada uno de esos casos.

Porque cuando se convierten en candidatos y son primerizos en dicho conocimiento, lo ven todo como una novedad y hablan de lo que suponen, pero no conocen. Viéndose forzados (los que resultan electos) a aplicarse después, en su primer año de gobierno, en el re-conocimiento y re-planteamiento, no sólo de todo lo que creían antes de su campaña, sino de lo que aprendieron durante la misma, para emprender las acciones que más convengan. Dándose muy frecuentemente el caso de que posponen algunas para el segundo año de su trienio, y luego se dan cuenta que ya no pueden hacer nada en el tercero porque, siendo éste un “año electoral”, se presenta el absurdo de casi todo lo gubernamental se paraliza.

EL POR QUÉ DE LAS REELECIONES. –

Así, tras considerar que tres años apenas les son suficientes a los buenos alcaldes para aprender y resolver lo básico de sus municipios (y a los malos para dar muchas pruebas de su incapacidad), hubo algunos analistas que desde hace dos décadas comenzaron a proponer que las alcaldías duraran seis años en funciones, o que, si continuaran de tres, se les permitiera tener al menos una reelección, para que quienes resultaran re-electos pudieran alcanzar su nivel óptimo de conocimiento y solución de los problemas de sus comunidades.

Hace cuatro años, por fin, a varias diputaciones locales “les cayó el veinte” de que ésa era una propuesta muy razonable, y aprobaron la idea de que los alcaldes pudieran ser reelectos por una segunda ocasión. Dando, por otro lado, al pueblo, la oportunidad de premiar o castigar, mediante sus votos, a los alcaldes que se volvieran a lanzar como candidatos. Casi del mismo modo que ocurría hacia finales del siglo XIX y principios del XX, antes de que las reelecciones fuesen prohibidas por los redactores de la Constitución de 1917.

Gracias a eso, hoy están compitiendo por su reelección tres de los diez alcaldes colimenses que fueron electos en 2015. Tal vez porque, habiendo hecho una autoevaluación de sus logros, los otros siete pensaron que el pueblo los reprobaría, y prefirieron adelantarse a los hechos, para no terminar humillados.
Aparte, hay otros cuatro candidatos que habiendo sido alcaldes al menos una vez, hoy quieren repetir su tarea. ¿Los premiará o los castigará la ciudadanía? Nada está escrito. Todo está por verse.

MEADE EN COLIMA. –

El 1° de junio fueron varios los rotativos locales que retomaron una declaración de Rogelio Rueda en el sentido de que, durante su visita del día siguiente a la entidad, el ciudadano Meade iba a encontrarse con un priismo unificado, trabajando y “con ánimo de victoria”. Declaración, sin embargo, que inmediatamente se contradijo en los hechos porque la dirigencia estatal de ese priismo unificado y presuntamente triunfador no se atrevió a organizar un mitin al aire libre en Colima, y prefirió llevarse a su candidato y a sus simpatizantes al Casino de la Feria. Tal vez para no arriesgarse a que se hicieran comparaciones, y volvieran a reunir menos gente que los candidatos presidenciales del PAN y de Morena, como sucedió a principios del año en los eventos que todos ellos tuvieron durante el proceso de la precampaña.

Pero, acostumbrados como están a hinchar las cifras que manejan en sus actos, y a minimizar los que realizan otros, no faltaron los jilguerillos pro-priístas que aseguraron que, en el referido casino, Meade habló ante “más de diez mil colimenses”, cuando se sabe que su capacidad máxima apenas llega a los cinco mil.

Lo singular del caso fue que en Manzanillo sí decidieron arriesgarse a realizar un mitin al aire libre, pero ello no fue por los méritos y los simpatizantes que allá tiene el priismo, sino porque sabían que iban a ser cobijados por Virgilio Mendoza y su gente, pese a que Fernando Moreno Peña ordenó que en sus anuncios espectaculares no se incluyera el logo del Partido Verde.
En dicho acto, sobre el que cierto reportero se atrevió a decir que la explanada del Pez Vela “resultó insuficiente” para dar cabida a los “miles de manzanillenses” que fueron a ver y a oír a Meade, este hombre pronunció, entre otras cosas, esta joya de la discursería política: “Vamos a trabajar por un puerto de Manzanillo para que se escriba una nueva historia de desarrollo. Con él
vamos más allá de la logística para convertirlo en un centro de transformación”.

Párrafo completamente dislocado en el que se advierten algunos indicios de incoherencia por parte del candidato, el que, no viendo sino lo que quiere ver, anunció que “en Colima se obtendrá el carro completo en todas las candidaturas”. Un carro completo que el PRI no ha vuelto a ver en nuestra entidad desde que en 1994 el PAN le arrebató su primera alcaldía y su primera diputación de mayoría. Un carro completo que hoy no podrían obtener, aunque se trajeran todos los mapaches electorales que históricamente han operado por ellos en el país.

CHULADA DE MUJER. –

Más allá de las lides políticas, es un verdadero gusto saber que una hermosísima muchacha colimota, armeritense por más señales, acaba de ser electa como la más bonita, inteligente y bien proporcionada contendiente de cuantas participaron en el concurso para elegir a quien representará a nuestro país en el certamen Miss Universo.
Una noticia fresca, alegre, que más allá de la superficialidad y el tinte comercial que pueda tener dicho concurso, nos da un momento de regocijo al constatar que hay algo muchísimo más bello y satisfaciente que andar con nuestros ojos, oídos y narices metidos en el nauseabundo pantano que a veces se convierte la política.
Van mis felicitaciones desde aquí a esa hermosa y juvenil paisana, deseando que, independientemente de que gane o no el título que anhela, goce cada uno de los momentos que desde hoy hasta esa fecha tendrá que vivir.

200 AÑOS DE LA PARROQUIA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS. –

Aunque el dato que se señala en este subtítulo no haya merecido un tratamiento periodístico, sí alude a un hecho histórico que al menos a su servidor le parece interesante, porque resulta que, en el devenir de nuestra entidad, la primera parroquia que aquí existió fue, evidentemente, la de Colima, erigida en 1532, durante el lapso que encabezó el obispado de México, el franciscano Fray Juan de Zumárraga. Parroquia a la que 22 años después se le agregó la de San Francisco de Almoloyan, y que sería sucedida por la de Santiago Caxitlán y la de San Salvador Chamila. Que luego, sucesivamente, se convertirían en las de Santiago Tecomán e Ixtlahuacán de los Reyes.

En el caso de San Francisco de Almoloyan cabe mencionar que el 31 de mayo de 1818, uno de los más destructivos terremotos de que se tenga registro, derrumbó todo lo que quedaba del templo y convento que habían fundado allí los franciscanos. Por lo que, viendo el señor cura de aquel entonces, que era imposible su reedificación, decidió trasladar el archivo parroquial, los ornamentos y todo lo demás que pudo rescatar del derrumbe, a una capilla que acababa de edificar en la margen occidental del arroyo de Pereira, un poco al norte de un barrio de criollos y españoles que desde algunos años atrás era conocido como “el Barrio de Los Martínez”. Sitio en donde la nueva sede de aquella antigua parroquia está cumpliendo en estos días, 200 años de haber sido reubicada.

CONDOLENCIAS. –

Aun cuando sepamos perfectamente que es casi imposible que algunos guatemaltecos lean esta nota, quisiera expresar mis condolencias a esos hermanos centroamericanos a los que la erupción de un volcán que (como nosotros al nuestro, también ellos llaman “de Fuego”) el domingo pasado los llenó de miedo, dolor, muerte y desesperación.

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