REVUELO. –

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VISLUMBRES
Abelardo Ahumada

Gran revuelo causó el miércoles hace ocho días, la notificación de la captura de Gerardo Mendoza, famoso delincuente colimote, a quien desde hace varios años se le vinculaba con un grupo mafioso de la entidad, y del que se sospechaba como autor intelectual del asesinato del ex gobernador Silverio Cavazos Ceballos. Pero peor revuelo causó, cuando apenas cuatro días después, cundió la noticia de su muerte en el Penal Federal de Puente Grande, Jalisco, víctima, según se ha dicho, no de un balazo, no de una cuchillada, sino de una golpiza en su propia celda. Cosa difícil de creer.

Y fue tanto el barullo que dicha nota provocó que, hasta el expresidente Felipe Calderón Hinojosa publicó un twit, en el que se manifestaba incrédulo de que, habiendo sido “Don Gera”, un testigo tan importante, lo hayan dejado sin vigilancia, expuesto a cualquier tipo de agresión.

Llegando a insinuar que aquello había sido un “silenciamiento” en beneficio, tal vez, de “gobernadores”.
Muchísima gente comentó ese twit y, si a un considerable número de lectores les había parecido muy sospechosa la muerte de Mendoza, con esa intervención de Calderón la situación se volvió más crítica porque, recuérdese que él era todavía presidente de la república cuando mataron a Silverio y, por ende, algo tendría que saber en ese mismo sentido, porque independientemente de qué tan malos para gobernar sean los presidentes en turno, todos sabemos que son, en su momento, algunas de las personas mejor informadas de cuantas existen en el país.

Por lo que con el comentario del ex presidente se aviva la sospecha de que a Mendoza lo mataron antes de que pudiera hablar, porque no convenía que lo hiciera. Y si Calderón sugiere que los interesados en ese silencio eran (¿o son?) “gobernadores”. ¿A dónde apuntará esa flecha?

INVESTIGACIÓN SIN CONSECUENCIAS. –

Hace poquito más de un mes, el periódico madrileño El País, otorgó su famoso Premio Ortega y Gasset por Periodismo 2018, a la investigación “La Estafa Maestra”, que realizaron algunos colegas del portal Animal Político, y de la Organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

Cuya denuncia básica es la de que, a mediados del sexenio por terminar, los titulares de las Secretarías de Comunicaciones y Transporte, Desarrollo Social y Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, más los rectores algunas universidades públicas y los directores de algunas empresas privadas, habrían participado en un gigantesco desvío de más de 3 mil quinientos millones de pesos del erario, a “un sistema de 128 empresas fantasmas” que tendrían el oscuro propósito de blanquear dichos recursos, no nada más para que sus perpetradores se hicieran multimillonarios, sino para financiar las campañas de los candidatos del PRI en 2018.

El premio, bien merecido, ya se entregó a los periodistas que realizaron y publicaron dicho trabajo. Pero ¿qué ha hecho el gobierno para castigar a los malversadores? Ya lo adivinó usted: ¡nada! Tal vez porque suponen que, si cae a la cárcel siquiera uno de los indiciados, denunciará a los demás, y se creará un efecto dominó que obviamente tendría derrumbar a muchas fichitas, comenzando con el mismísimo Enrique Peña Nieto, siguiendo tal vez con Alfredo del Mazo (gobernador del Estado de México), y terminando con ¡El ciudadano Meade! Principal responsable del manejo de los ingresos públicos en ese mismo lapso.

RETRACTACIÓN VERGONZOSA.

Desde que Ricardo Anaya vino a Colima a realizar su primer acto de pre-campaña, dijo que cuando él fuera presidente entregaría a todos los mexicanos, por sólo el hecho de serlo, algo así como un “ingreso básico universal”, que desde un principio me pareció la propuesta más populista de cuantas se hayan hecho, y conste que él critica a AMLO por hacer propuestas populistas y desatinadas.
Ahora, en una entrevista que acaba de tener con periodistas de Milenio Televisión, acaba de decir que siempre no, y que dicho programa no puede ser para todos los mexicanos por “el simple hecho de nacer en este país”, sino únicamente para “quienes están en condiciones de pobreza extrema”.
Con lo que viene a caer uno con que eso no es ninguna novedad, porque casi todos los sucesivos gobiernos federales, estatales y municipales, han venido otorgando dichas limosnas desde hace décadas. Más de lo mismo, pues.

CHIMOLTRUFIO.

Y ahora resulta que el chaparrito, peloncito, flaquito también es un “Chimoltrufio” de primera, porque “así como dice una cosa, luego dice otra” en sentido contrario. Y si usted no me lo quiere creer, recuerde que cuánto hizo ese pequeño candidato para, desde la presidencia nacional de su partido, obstaculizar los afanes de Margarita Zavala para ser candidata del PAN a la presidencia, y cuánto hizo también para orillarla a irse del organismo político que él presidía, en busca de una candidatura por fuera.

Y frente a ese recuerdo mírelo usted, ahora, cuando siente que ya es muy difícil remontar el segundo lugar de las preferencias electorales, buscándole la cara a esa señora, diciendo a los medios que él le tiene “respeto y aprecio”; que no la golpeará más, y que no va a “polemizar con ella” durante el resto de la contienda, porque desde su ya renovada perspectiva de candidato perdedor, creé -iluso- “que sería ideal que pudiéramos sumar fuerzas”. Todo ello para cerrar diciendo: “Sí tengo mucho interés de platicar con ella. Estamos buscando la manera, y espero […] yo estoy buscando […] Ojalá tengamos una capacidad de construir por el bien del país”. Ja, ja, pobre vale, qué mal se ve.

MAESTROS.

Mayo es, en México, uno de los meses más plagados de fiestas que afectan el calendario cívico-escolar. Pero suele cerrar sus festejos precisamente el día 15, cuando se celebra El Día del Maestro. Que este año propició algo así como un puente vacacional, que comenzó desde el jueves 10, con motivo del Día de la Madre.

Dentro de este contexto festivo (y pese a ser ya un profesor jubilado), todavía recibí este martes 15 algunas felicitaciones bien intencionadas, que desde luego agradecí de corazón. Aunque, por otra parte, no faltó quien nos echara tierra a todos por parejo, acusándonos de ser (o en mi caso de haber sido) los culpables de la crisis educacional, como si los profesores en las aulas fueran los únicos educadores que existen en el país, y no lo fueran, también, por ejemplo, a su modo, los medios de comunicación, y los que, disfrazados de tales, son, en realidad, medios de manipulación de la gente sencilla, y de tergiversación de las cosas en beneficio de los llamados “poderes fácticos”.

No obstante lo anterior, y pese a que se pudiera pensar lo contrario, ser maestro es asumir una de las más nobles profesiones que se puedan ejercer, no sólo porque con su enseñanza son capaces de contribuir a la formación de las generaciones más jóvenes, sino porque con su ejemplo, cuando es positivo, se convierten en líderes a seguir, y hasta en personajes a quienes se quiere emular.
En el escenario nacional, y aun cuando el papel del magisterio esté hoy muy denigrado, los niños y los jóvenes estudiantes saben reconocer y distinguir a los verdaderos maestros de los que sólo lo parecen o fingen ser, y a ellos los premian con muestras de afecto y de cariño.

En mis casi 33 años como docente me tocó conocer a un buen número de almas nobles dedicadas a la enseñanza, pero que también daban cariño y comprensión a sus alumnos. A ellos, y a otros miles como ellos dedico ahora mis mejores deseos, para que, sin padecer los acosos de la ambición, y sin caer en el servilismo al que a veces los quieren empujar desde el sindicato, vivan, trabajen, felices y realizados.

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