PRESIDENTE APANICADO

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TAREA POLÍTICA
José Luís Santana Ochoa

La coalición “Todos por México” conformada por las franquicias partidistas Revolucionario Institucional, Verde Ecologista de México y Nueva Alianza, se ha coludido con el gobierno de la República, o al revés volteado, para allanarle el camino hacia “Los Pinos” y Palacio Nacional a su desangelado candidato a presidente del país, José Antonio Meade Kuribreña, quien pese al respaldo del gobierno peñista sigue atascado en el tercer lugar de la contienda que puntea el gallo de la coalición “Juntos Hacemos Historia”, Andrés Manuel López Obrador. En los últimos días Enrique Peña Nieto ha tenido sus baterías judiciales y mediáticas apuntadas al objetivo de bajar del macho al güerito, peloncito, chaparrito de lentes, Ricardo Anaya Cortés.

El sistemático, desmesurado y burdo ataque al que Enrique Peña Nieto tiene sometido a su otrora aliado político en el tema de sus reformas estructurales solamente puede arrojar dos resultados: El fortalecimiento del panista si los electores terminan por verlo como víctima de la guerra orquesta desde “Los Pinos” por el muy devaluado presidente de la República, o su reemplazo por otro candidato aún más competitivo si el “Frente por México” termina por ver cuesta abajo en su rodada a Anaya Cortés por el desgate al que está inmisericordemente siendo sometido por EPN. En cualquiera de las dos posibilidades nada ganarán Peña Nieto y su pandilla que piensan luego reemprenderla contra Andrés Manuel López Obrador que debe tener ya sus barbas sometidas a buen remojo, a pesar de que tabasqueño les asegure a sus potenciales verdugos que perdona para sumar:

“Creo en el perdón y es muy importante el que nos reconciliemos y que juntos saquemos adelante a nuestro querido México; yo no odio a nadie y lo que busco es el bien y la felicidad”, saca como bandera blanca AMLO con la esperanza de que después de la quema de Anaya Cortés no vayan por él con todo los esbirros al servicio del apanicado presidente Peña Nieto que es capaz de todo con tal de no entregarle ni a Ricardo ni a Andrés Manuel la banda presidencial el 1 de diciembre de 2018.

“La manera como la PGR ha conducido la investigación, sus públicas declaraciones y el hecho de que se trata de una agencia gubernamental que ataca a un candidato presidencial de oposición, pone en evidencia que se trata de un ataque coordinado por el gobierno y el PRI”, consigna en su reciente reporte mensual sobre riesgos políticos el Grupo Eurasia, pero también proyecta signos inequívocos de que el PRI-Gobierno ha entrado en pánico, en desesperación, en la irracionalidad política, porque no logra sacar del tercer lugar a su candidato Meade de la carrera por la Presidencia de la República en la que ya no le ve ni el polvo al moreno Andrés Manuel López Obrador. Bajar al segundo, Anaya Cortés, para ver aunque sea de lejos al primero, López Obrador, son las pretensiones de los estrategas peñistas.

Por más que se ha esforzado en negar la cruz tricolor de su parroquia priista y su pertenencia a la pandilla política liderada por su patrón Enrique Peña Nieto, el rezagado candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña no ha logrado ni logrará convencer al electorado de que él se cuece aparte, de que no es harina del mismo costal, solapador de la escandalosa corrupción peña nietista, de que votar por él no será igual que aprobar la nefasta gestión de Enrique Peña Nieto, a nivel nacional, y la de José Ignacio Peralta en el ámbito estatal. Por ello y otras cosas más, ni quitándole de en medio al moreno Andrés Manuel López Obrador y al azul Ricardo Anaya Cortés, logrará levantar vuelo el muy alicaído tricolor José Antonio Meade Kuribreña.

EL ACABO

• “En octubre del año pasado, en este espacio advertí que las elecciones en México estaban cruzando el umbral entre una competencia normal democrática a un combate descarnado por el poder más parecido a una guerra. Para el gobierno de Peña, y para el PRI, ya no se trataba de una cuestión de preservar el poder, sino de supervivencia humana. No había que ser un genio para imaginar entre qué opción elegirían: si ir a la cárcel por corrupción o ganar a como diera lugar”, comentó en el periódico Excélsior el lunes anterior Leo Zuckerman.

• José Ignacio debe pagar las campañas de sus candidatos con el dinero de los moches, comisiones o retornos, colectados por su Secretario de Planeación y Finanzas, no endeudando a los colimenses con otros 800 millones de pesos como pretende con el nuevo crédito que dizque para “restructurar deuda” solícitos le aprobarán sus diputados.

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