¿DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD?

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VISLUMBRES

Abelardo Ahumada

Este martes 13 (¿día de mala suerte?) se publicó una lista de los presuntos candidatos que la Comisión Permanente del PAN habría aprobado “por mayoría calificada […] para los 11 distritos locales [que les tocaron en el reparto] y 10 Ayuntamientos del estado, en los términos del convenio de coalición signado con el Partido de la Revolución Democrática y el Partido Movimiento Ciudadano denominada: Por Colima al Frente”.

Lista en la que aparecieron, entre otros connotados políticos albiazules, Héctor Insúa, Yulenny Cortés y Rafael Mendoza, como los candidatos para luchar por la reelección en los tres municipios que han venido presidiendo (con un brevísimo intervalo de suplencia) desde el 16 de octubre de 2015 hasta la fecha. Reelección, por cierto, a la que se les mira muy abocados y que, de darse,  constituiría un hecho inédito en nuestra entidad durante el último siglo, porque durante la época juarista, primero, y durante el porfiriato, después, las reelecciones en las alcaldías, las gubernaturas y la presidencia de la república eran sucesos muy ordinarios.

No obstante lo anterior, y evidenciando un evidente grado de desesperación, porque él aspira (o aspiraba) a quitarle la candidatura a Héctor Insúa, el novel político panista Riult Rivera, de inmediato salió a declarar que la lista que comentamos no es válida, y que sus enemigos internos la filtraron a los medios a ver si pegaba. Con lo que se demuestra que, pese a los días que corren, no es precisamente amor y amistad lo que se destila en la oficina ubicada, paradójicamente, en la avenida de La Paz.

AMLO EN COLIMA. –

Se necesita ser muy obcecado para no darse cuenta que, contra todo lo malo que se pueda decir de él, Andrés Manuel López Obrador es el político que, en este preciso 2018, ha alcanzado el mayor grado de madurez y experiencia de cuantos hay activos en todo el país. Un individuo al que sus dos grandes derrotas pasadas y su tenaz insistencia para construir el movimiento que encabeza, lo han hecho aprender más que si hubiera acudido a la mejor universidad del mundo para estudiar un doctorado en ciencias políticas.

Madurez y experiencia que demostró claramente el pasado miércoles 7 cuando, al filo del medio día y bajo un sol radiante, se presentó en el jardín Libertad de Colima, para realizar uno de los últimos actos de su precampaña.

Entiendo que habrá algunos lectores (y otros e-lectores) que por ser militantes de partidos contrarios a Morena será imposible convencerlos de esto que afirmo. Pero aún ellos, si son razonables y no se cierran ante las evidencias, podrían admitir que a 12 años de haber iniciado su primera contienda por la presidencia de la república, AMLO es otro aunque parezca el mismo. Y conste que no me refiero a que hoy peine más canas.

En cuanto a mí concierne, y por haber estado atento a su trayectoria desde que fue candidato a gobernador de Tabasco, puedo afirmar que el famosísimo Peje no sólo está conectando con una buena parte de los ciudadanos que ya antes habíamos emitido nuestros votos por él, sino con un montonal de raza joven que para nada se mira reflejada en el también muy joven Anaya, ni mucho menos en el desangelado “ciudadano Meade”.

Y es que el tabasqueño no se anda por las ramas para nombrar a las cosas por sus nombres, ni se muerde los labios para denunciar los contubernios o la corrupción en donde quiera que éstos broten o se hallen, ni deja pasar la oportunidad de pedirle a la gente que lo ayude a sacar adelante el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que si bien a él le tocó iniciarlo, finalmente “es de todos y para todos”. Con lo que en vez de ostentarse como la voz que manda, se ostenta como el líder que trata de conducir y propone qué hacer para que las cosas verdaderamente cambien, porque “los grandes y positivos cambios no vienen desde arriba, sino que surgen y se mueven desde abajo”.

Me asombré al ver que pese a ser ésa una hora tan desafortunada, acudieran más de 2500 personas al mitin, y que durante los aproximadamente cuarenta minutos que duró en pronunciar su discurso, las casi 500 personas que no cupieron bajo de la limitada sombra que brindaban los toldos, aguantaron, casi todas de pie, bajo aquel solazo, escuchando con gran silencio y concentrada atención todo lo que piensa hacer AMLO en caso de llegar a la presidencia. Concentración ciudadana que muy bien nos podría indicar el grado de desesperación que todos ellos tienen frente a la realidad quebrada, y la esperanza que a todos ellos les despierta un hombre que, para comenzar, habla con tanta claridad, y que ya tiene la experiencia previa de haber gobernador una de las ciudades más grandes del mundo.

PRONÓSTICOS FALLIDOS. –

El domingo pasado un diario local publicó una entrevista a FMP, en la que éste demostró que ya se siente senador, pues emitió en anuncio en el sentido de que “dentro de seis años”, cuando termine su período como tal, “concluirá también su carrera en la función pública”.  Y ayer martes también, pese a todo lo que se ha dicho en las encuestas que se publicaron durante el período de las precampañas presidenciales, pronosticó igual que su candidato, “el ciudadano Meade”, tiene todo para ganar la elección, afirmando lo siguiente: “El PRI llega a las elecciones concurrentes de 30 estados (¡¿30?!) con amplias expectativas, pues en ningún lugar, a excepción de la ciudad de México, somos tercer lugar”. Y es de creer que lo mismo afirme en relación a los precandidatos que su partido registró para todos los puestos de elección popular en Colima.  ¿Cómo la ven desde ahí?

Esos felices augurios fernandianos me hicieron recordar otros que él mismo hizo, por ejemplo, cuando, fungiendo como adivino, en mayo de 2015 vaticinó que José Ignacio Peralta Sánchez, entonces su candidato a la gubernatura, terminaría ganando la elección de junio con “entre un 10 y un 12 por ciento más” que su más cercano competidor. Pronóstico cabalmente fallido porque, como se recordará, en la elección ordinaria Nacho sólo sacó (y no gracias al PRI, sino al Panal y al Verde) 503 votos más que Jorge Luis Preciado, quien compitió únicamente por el PAN.

No creo que al truculento ex gobernador se le olviden varios otros pronósticos fallidos que emitió  en otras entidades donde ha sido delegado de su partido, pero como sabe muy bien que la sociedad tiene memoria flaca, él sigue haciendo sus pronósticos, atínele o no a los resultados finales. Al fin y al cabo que “de lengua todos nos comemos un taco”.

EL CASO DE CHAPULA .-

En las últimas dos semanas han renunciado en diferentes municipios del estado antiguos y valiosos cuadros del partido tricolor, la mayoría coincidiendo en la denuncia de que sus líderes municipales fueron ninguneados por su dirigencia estatal, la que, en vez de escoger a sus militantes como candidatos a las próximas elecciones, prefirieron dárselas a los del Partido Verde, con lo que, como se sabe, van una vez más en alianza.

Entre los hoy ya ex militantes que prefirieron hacer mutis del escenario priísta, destacan, por supuesto, un regidor de Manzanillo y un ex alcalde municipal de Ixtlahuacán. Pero es mucho más notorio el caso del muy conocido Roberto Chapula de la Mora, quien renunció a dicho partido tras 43 años de militancia.

Chapula es, como bien se sabe, un abogado litigante y un ciudadano combativo que, muchas veces ha tenido que remar a contracorriente por criticar los desmanes que cometieron tanto los gobiernos estatales y nacionales, como la propia dirigencia de su partido. Condiciones suyas que, si bien le han ganado la simpatía de no pocos paisanos, le han acarreado la malquerencia de algunos de sus correligionarios identificados con la corriente del “otro PRI”, que por más que se quiera ocultar, desde hace al menos unos quince años dirige en Colima aquel ex gobernador al que le encanta seguir jalando los hilos del poder.  Y que, ahora, con el consentimiento implícito de Enrique Peña Nieto, acaba de volver por sus fueros.

La renuncia de Chapula no es, sin embargo, un caso de alcance menor, no sólo porque el popular abogado abandone las filas del PRI “por la puerta grande”, sino porque acaba de firmar un trato con el PANAL (que hoy también jugará en contra del tricolor) y porque teniendo “comal y metate” con un montón de gente de los barrios y las colonias más pobres de la ciudad, y de casi todas las comunidades rurales del municipio, le abrirá al PRI un boquete muy grande debajo de su línea de flotación. Un rival, por otra parte, que no deberá minusvalidar Héctor Insúa, si finalmente su partido le concede ir en pos de la reelección.

 

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