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PASTORES EN FUGA

LA MANERA DE OPINAR DE…
José Gilberto Ibáñez Anguiano

Al dueño del rebaño priista en el estado, José Ignacio Peralta Sánchez, lo siguen abandonado sus pastores municipales. Primero fueron los ex presidentes de los Comités Directivos Municipales de Colima y Manzanillo, Luis Javier Isordia Alcaraz y Rubén Álamo Navarro, respectivamente, quienes abandonaron a sus ovejas antes de cumplir su primer año como tales cansados de seguirle meterle tiempo, esfuerzo y dinero buenos a un partido tan devaluado como del “Cevichero”.

Ahora ha seguido sus pasos la atractiva pastorcita Belinda Vianey Chapula Árcega, hasta el miércoles anterior presidente del Comité Directivo Municipal del PRI en Villa de Álvarez, dolida porque el desgoberndor “permitió que le orquestaran una campaña en su contra para desacreditar su imagen como mujer y como priísta”.

Isordia Alcaraz y Álamo Navarro no sólo pagaron de sus respectivos bolsillos los gastos operativos de los comités durante los meses que estuvieron al frente de ellos, sino que también hicieron aportaciones extraordinarias como ataúdes en el caso del primero.

En compensación, recibieron malos modos y peores tratos de Peralta Sánchez y del dirigente formal del priismo estatal que como tal tiene sus días contados, Rogelio Humberto Rueda Sánchez. De los originales cuatro dirigentes de los municipios que suman más del 80% de la militancia priista en el estado, sólo queda el sicarillo sindical tecomense Alejandro Flores López, quien trae pleito casado con el virtual candidato del PRI a presidente municipal de Tecomán, Santiago Chávez Chávez.

Con Rubén Álamo Navarro, Luis Javier Isordia Alcaraz y Belinda Vianey Chapula Árcega, se equivocó rotundamente el sobrino de la gobernadora madre al creer que le aguantarían sin hacer gestos sus desplantes y ninguneo. No habla al tanteo la valiente y decidida dama cuando acepta por anticipado que “mis palabras no gustarán a algunos y también sé que por decir la verdad vendrán críticas orquestadas desde Casa de Gobierno para seguir intentando manchar mi imagen. No busqué un cargo, sino el trato respetuoso que como mujer y priista me corresponde”, exactamente como la prensanachoperalta@gmail.com procedió para defenestrar sin lograrlo al porteño Álamo Navarro.

“Renuncio a esta dirigencia porque una vez y otra vez mediante difamaciones en el aspecto personal y un estilo de hacer política que no comparto. Me voy porque no tolero en mí ni en ninguna persona este estilo de hacer política”, declaró fuerte y claro Vianey Chapula para que hasta el gobernador con el mayor rechazo ciudadano del país la oyera aunque no la escuchara, la entendiera aunque no la comprendiera, dada su total carencia de sensibilidad y empatía hacia los demás.

La historia del maltrato recibido por Álamo Navarro, Isordia Alcaraz y Chapula Árcega, es la misma que cuentan cientos de líderes de todos los estratos sociales y ámbitos del estado que le ayudaron a José Ignacio Peralta Sánchez a ganar la gubernatura de Colima. Cuando los necesitó fue todo amor, sonrisas y promesas, pero una vez sentado en la grande si los vio ya no los reconoció, mucho menos les cumplió los compromisos de campaña que con ellos hizo.

Como a José Ignacio le vale madres la suerte que el partido que lo abanderó en 2015 y 2016 corra en el 2018, le da igual un roto que un descocido, total él le tiene velas prendidas al moreno Andrés Manuel López Obrador, al huachicolero poblano Rafael Moreno Valle y a la cofradía de los Meade, Videgaray, Nuño, etc.

Cada día que pasa queda más claro que el agua de lluvia que el “disociado” José Ignacio Peralta Sánchez como persona es mal alma, y como político convenenciero, mal agradecido y mala paga. Elitista como el que más, desprecia al pueblo y a sus dignos representantes como Belinda Vianey Chapula Árcega. No queda de otra que cobrarle todos sus agravios en las urnas el primero domingo de julio de 2018, por Vianey, por Rubén, por Luis Javier y miles de colimenses más que han sido tratados con las patas por el actual primer priista en la entidad colimense, por el desgobernador de Colima, José Ignacio Peralta Sánchez.

En su posicionamiento que dio en rueda de prensa, Belinda Vianey Chapula Árcega, aseveró que. “Del primer priista no volví a tener una comunicación directa, a diferencia de cuando era aspirante a candidato y nuestro grupo, en medio de presiones y riesgos se reunía con él cada que era necesario. De él solo he recibido recados por medio de terceras personas, mensajes que violentan mi actuar y desempeño político”.

“Sin derecho a réplica y con la distancia que el poder ha puesto de por medio entre el primer priista y las bases del partido, decidí no tolerar más esos señalamientos que a mi juicio representan una afrenta a mi dignidad como persona y un hecho de violencia política como mujer”.

“Esto apenas comienza. Reitero mi gratitud infinita al PRI y a quienes con sus palabras y su actuación siempre me mostraron su confianza”.

Mientras tanto, Belinda Vianey Chapula Árcega, ya le mando no mensajes ni mucho menos recaditos sino una canción de La Arrolladora Banda El Limón de René Camacho. Ya te olvidé es mas, ¿como dijiste que te llamas?. Perdón ¿por qué? la vida es la cobra en estos casos si tu me has traicionado en tu pecado y solamente Dios ha de juzgarlo. ¡Pásela bien!.

*Columnista #G8 Independiente

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