CAÍDA EN DESGRACIA

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Jose Luis Santana

TAREA POLÍTICA
José Luís Santana Ochoa

Muy bien le había ido a la contadora egresada de la Universidad Autónoma de Guadalajara, María Cristina González Márquez, desde que en 1994 la rescató de su venido a menos pequeño negocio de ferretería, el ex presidente municipal de Colima, Héctor Arturo Velasco Villa, quien al mudarse en 1997 al Congreso del Estado, la incorporó a su nómina, carrera administrativa que alcanzó su cúspide al haber sido nombrada titular del Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental, OSAFIG, donde ha ajusticiado a secas a los funcionarios de las administraciones municipales panistas, y otorgado gracias a los priistas. Algo pasó para que quienes la impusieran en el persecutorio y tapadera cargo, de pronto le voltearan cara y ahora la acusen de haber cometido irregularidades que ameritan sanciones penales y administrativas empezando por su separación inmediata del mismo, en un claro machetazo a yegua de espadas.

Doña María Cristina se ha llenado de santa indignación porque se le ha volteado el chirrión por el palito, y desafía a la Comisión de Gobierno Interno y Acuerdos Parlamentarios del Congreso del Estado para que dé a conocer las causas graves de responsabilidad que se le imputan, “porque no tengo nada que ocultar”, y denuncia una acción concertada para afectar su impoluta, profesional y ética persona, cuando los usos y costumbres determinan que cuando la flecha viene derecha, conveniente es no hacer olas para merecer una salida digna .

“No he cometido irregularidad alguna y mi trabajo ha sido siempre honrado, en estricto apego a la ley y nunca sujeto a ningún interés personal o de negociación partidista. La honradez es un atributo personal, sin escala de medición, se tiene o no se tiene, y yo la ostento. Por ello, y para limpiar toda duda, solicito a la Comisión de Gobierno Interno y Acuerdos Parlamentarios y con fundamento en el artículo 93 de la Ley de Fiscalización Superior del Estado, dictamine sobre los motivos de la persistente solicitud de remoción del Auditor Superior del Estado”, alega quien al haber caído de la gracia del Señor, ni derecho de audiencia tiene, igual que no lo tuvieron los ejecutados por ella siguiendo instrucciones de los mismos que ahora la han defenestrado.

A la otrora poderosa inquisidora funcionaria ya no la quieren quienes le fingieron cariño; y sin piedad, compasión ni temor, canturreando, la llevan a la guillotina, así alegue que “con apego a derecho y con la dignidad que mi persona y cargo ostentan, si les resulto incómoda al frente de la institución, saldré de ésta con la frente en alto y por la puerta principal exigiendo los derechos que la Ley me ampara”, y está saliendo, pero queda por verse si le cumplirán estos reclamos.

Sobre tan escandaloso affaire, el presidente del CDE del PRI, Francisco Ánzar Herrera, ha sentenciado que “Si se cometieron irregularidades y se le finca fehacientemente su culpabilidad, yo me pronunciaría porque se aplique la ley, pero si no hay indicios de que sea culpable, se debe actuar en consecuencia y dejar que siga fiscalizando los recursos”, mientras que el presidente de la Comisión de Vigilancia del OSAFIG, Martín Flores Castañeda, se apresta a ejecutar a quien desechan por haberle perdido su confianza.

El mediodía de ayer, una fuente alertó a este diario sobre una discusión acalorada que se estaba dando en una reunión plenaria de los senadores del PAN, celebrada a puerta cerrada.

EL ACABO

• Sus propios compañeros senadores panistas traen de un ala al casinero, parrandero y corruptor, Jorge Luis Preciado Rodríguez. El jalisciense José María Martínez lo acusa de haberle ofrecido medio millón de pesos para cambiar el sentido de su voto; el aguascalentense Martín Orozco Sandoval, de haberlo invitado a él y a otros legisladores a una cena con políticos, que en realidad resultó ser una fiesta con prostitutas; y la alcaldesa perredista de Cuauhtémoc, Indira Vizcaíno Silva, de construir sin los permisos municipales correspondientes, un casino tipo Las Vegas.

• Si con todas las trapacerías cometidas por el Rey de Chocolate no es puesto de patitas en la calle por el alto mando nacional, será porque en el PAN murió la moral de muerte natural.

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